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Audi TT 2.0 TFSI S Line

Audi TT S Line Año 2017. Motor 2.0 TFSI. Potencia máxima: 230 CV a 4500 rpm. Par máximo: 370 Nm a 1600 rpm. Cilindrada: 1984 cc. Tipo de combustible: Nafta. Caja: Automática S-Tronic de 6 velocidades. Color exterior: Blanco. Color interior: Negro.

Marca:
Audi
Año:
2017
Kilometraje:
17.872 KM
Potencia:
230 CV a 4500 rpm
Carrocería:
Coupé
Puertas:
2
Plazas:
4
Combustible:
Nafta
Tapicería:
Cuero Negro
Transmisión:
Automática S-Tronic de 6 velocidades
Motor:
4L 2.0 TFSI
Color exterior:
Blanco

La nueva generación del coupé deportivo más pequeño de Audi apuesta por un diseño más musculoso, con más aristas y menos formas redondeadas. Además, estrena la nueva plataforma modular del grupo VAG, MQB. 

Lejos queda ya el aspecto abombado del primer TT, a favor de una carrocería más agresiva y "cortante". El frontal es la parte más novedosa, mientras que la zaga mantiene en mayor medida esa esencia basada en formas redondas, aunque puesta al día. El modelo, de cortos voladizos, mide 4,18 metros de largo, lo que supone 2,1 centímetros menos que su predecesor, aunque a pesar de ello la distancia entre ejes crece en 3,7 centímetros. También es un centímetro menos ancho (1,83 metros).

El frontal resulta más interesante si cabe gracias al paquete exterior S-Line, que incorpora taloneras, parrilla en negro brillante o paragolpes diferentes, difusor incluído. El delantero, por ejemplo, da más protagonismo a las entradas de aire delanteras. Las enormes llantas de 20 pulgadas en diseño multirradio equipadas en esta unidad. De serie, la versión 2.0 TFSI quattro lleva llantas de 17 pulgadas, a elegir entre dos diseños sin sobrecoste.

Además de líneas más cortantes y marcadas, el Audi TT estrena una nueva mirada gracias a los faros Matrix LED, que son opcionales pero ofrecen la mejor iluminación posible. Constan de doce diodos luminosos en cada faro (y dos reflectores) y entre sus funciones destacan la iluminación inteligente en curva (que puede hacer uso hasta de la información del GPS para anticiparse al propio movimiento del volante) o la posibilidad de atenuar la intensidad de la luz en hasta 64 niveles. Además, con este sistema se incluyen los intermitentes dinámicos, en los que los LED se enciencen de forma sucesiva.

El habitáculo es quizá lo más innovador del modelo, precisamente porque supone una muestra de lo que está por llegar en el resto de la gama. Audi apuesta por un diseño limpio y sencillo, que prescinde de una pantalla en la consola o el salpicadero, a favor del nuevo cuadro de instrumentos Audi virtual cockpit, que lo aúna todo y es completamente configurable. Para nosotros es, probablemente, lo mejor del coche, por lo que representa.

La pantalla TFT de 12,3 pulgadas protagoniza el cuadro de instrumentos y destaca por unos gráficos muy trabajados y por la rapidez de las animaciones.

Realmente interesantes resultan también los mandos del sistema de climatización, integrados en los propios difusores de aire centrales (tres). En cada uno, que incorpora una pequeña pantalla, podemos acceder a dos parámetros, uno modificable a través de la rueda giratoria y otro a través de la pulsación del propio display (velocidad de ventilador, temperatura, recirculación, A/C, etc...).

En el interior también está disponible el paquete S-Line, que incluye molduras decorativas, inserciones S-Line, asientos deportivos, etc... El volante de las imágenes, de interesante aspecto, incorpora levas y es multifunción, aunque también es una opción. Por su parte, el maletero tiene una capacidad de 305 litros y si bien no es demasiado generoso, permite cargar equipaje para dos o tres personas sin problema.

Este motor de cuatro cilindros turboalimentado y de gasolina tiene 230 CV y un par motor máximo de 370 Nm desde las 1.600 RPM. Aunque se ofrece con cambio manual de seis marchas, de serie, nuestra unidad equipa la caja automática S-Tronic de doble embrague, también de seis relaciones, que junto a la tracción quattro, permite un sprint de 0 a 100 km/h en 5,3 segundos y una velocidad punta limitada a 250 km/h.

El sistema de frenos, si bien tiene buena potencia y resulta más que suficiente para un uso normal, quizá no esté a la altura para el que quiera hacer un uso esporádico del coche en circuito, ya que pueden llegar a desfallecer cuando se les exige mucho y de forma continuada. Lo lógico es que quien tenga en mente entrar a pista a menudo y quiera un TT, opte por el más deportivo y explosivo Audi TT S, con mejores frenos.

Entre los sistemas de asistencia y seguridad que puede equipar el modelo destacan el Audi side assist (asistente de ángulo muerto), el Audi active lane assist (asistente de cambio de carril), reconocimiento de señales de tráfico o incluso el asistente de aparcamiento automático, que si detecta un hueco lo suficientemente grande, es capaz de gestionar el giro de volante por sí mismo a la hora de aparcar.

A pesar del consumo homologado de 6,6 litros a los cien en ciclo combinado, el ordenador de a bordo nos ha devuelto un consumo de 9,4 litros a los cien kilómetros, después de casi 800 kilómetros al volante, mezclando todo tipo de vías y circulando la gran mayoría del tiempo en el modo Auto del Drive Select, aunque con varios puertos de montaña de por medio y con alguna que otra aceleración enérgica.